What do you think?
Rate this book
298 pages, Paperback
First published July 12, 2011
“Al chaval de Iowa le costó más tiempo que a la mayoría darse cuenta de lo que estaba pasando, pero aún así no ofreció mucha resistencia. Carl se tomó su tiempo y sacó por lo menos una veintena de fotos de objetos saliéndole de varios lugares: bombillas, perchas y latas de sopa. Para cuando dejó la cámara y dio el asunto por acabado, ya empezaba a oscurecer. Se limpió las manos y la navaja en la camisa del chaval y luego se puso a caminar hasta que encontró una nevera Westinghouse entre la basura� las paredes estaban cubiertas de una fina capa de moho verde y en un rincón había un frasco roto de mermelada viscosa y gris. Joder, ¿vas a meterlo ahí dentro? � Me da la impresión de que ha dormido en sitios peores –dijo Carl.�Pero no estamos ante una historia de perdedores. Nos encontramos en un escalón más abajo, el de aquellos que nunca han tenido nada que perder y viven la desesperanza de los que nacieron con muy pocos números de la tómbola y en el entorno equivocado� podríamos ser nosotros mismos. Y esta es la gran fuerza de los relatos de Pollock, porque esta novela podría entenderse como un libro de relatos de igual forma que su anterior obra –Knockemstiff, el mismo pueblo que volvemos a visitar en este libro y que es el lugar de nacimiento del autor- podía leerse como una novela. Por abundante que sea la basura, y hay mucha, los personajes y sus acciones se nos hacen muy reales por verosímiles: su estupidez, su depravación, su amargura, su degeneración, incluso su inocencia, su candidez, que también la hay, todo se nos antoja turbadoramente cercano.
“Cynthia era uno de sus mayores éxitos. No era más que una chica de quince años cuando él había ayudado a uno de sus profesores del Heavenly Reach a sumergirla bajo las aguas del Flash Fish Creek durante una ceremonia de bautismo. Aquella misma noche se había follado a aquella criatura delicada debajo de unos rosales, en los terrenos de la universidad, y al cabo de un año se había casado con ella para poder trabajársela sin que los padres fisgaran en sus asuntos. En los últimos tres años, Preston le había enseñado todas las cosas que se imaginaba que un hombre podía hacerle a una mujer. No quería ni pensar en cuántas horas de su vida le había costado, pero ahora la chica estaba tan bien entrenada como el mejor de los perros. Solamente tenía que chasquear los dedos y a ella se le empezaba a hacer la boca agua pensando en lo que a él le gustaba denominar su "cetro".�Una novela que crea dependencia, que se lee alternando las sonrisas � comprensivas o culpables- con las muecas de asco por esa inmundicia que nos degrada y nos agrada como ese picor que aliviamos hasta hacernos sangre. Solo un pero, no pequeño, estuvo a punto de costarle una estrellita: el final de la novela es demasiado justiciero y, paradójicamente, no hace justicia al resto del libro.
يشقّ على المرء ان يحيا حياة صالحة. يبدو وكأن الشيطان لا يدع احداً وشأنه
لو فرضنا بأن نصف ما يقوله التاريخ كان صحيحاً، عندها يكون الشيء الوحيد الذي افلح فيه هذا العالم السافل الفاسد هو تهيئة الإنسان للعيش في الحياة الآخرة
" It's like a cursed mirror that reveals how you will die; you know you shouldn't look but u look anyway ".
“Just as there are physical monsters, can there not be mental or psychic monsters born? The face and body may be perfect, but if a twisted gene or malformed egg can produce physical monsters, may not the same process produce a malformed soul?
Monsters are variations from the accepted normal to a greater or a less degree. As a child may be born without an arm, so one may be born without kindness or the potential of conscience. A man who loses his arms in an accident has a great struggle to adjust himself to the lack, but one born without arms suffers only from people who find him strange. Having never had arms, he cannot miss them. To a monster the norm must seem monstrous, since everyone is normal to himself. To the inner monster it must be even more obscure, since he has no visible thing to compare with others. To a criminal, honesty is foolish. You must not forget that a monster is only a variation, and that to a monster the norm is monstrous.�
� John Steinbeck, East of Eden
"'Goodamn it, Boy,what the hell is this?'
"It's a prayer log,' Arvin said, his voice barely a whisper.
"What? A prayer log?'
Arvin stared at his father's body, 'But it don't work,' he said."