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Hambre
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Tengo debilidad por este tipo de personajes y más cuando están narrados, como esta, en primera persona, no es extraño que me haya gustado tanto la novela.
Hamsun consigue de forma admirable nuestra adhesión al personaje, nuestra compasión por este ser tan infantil, tan inmaduro, tan inocente en su solitaria y menesterosa situación. Lo que no quita que también nos ponga un poquito nerviosos con sus inútiles arranques de quijotesca generosidad autocomplaciente, su idealismo, la visión romántica y brillante que tiene de sí mismo y que le aboca a la situación en la que vive y de cuya responsabilidad declina rabiosamente. Dan ganas de cogerle de los hombros y agitarlo para ver si se mueve dentro de él un poco los fundamentos de su masoquista inclinación a la culpa y al autocastigo, su capacidad mistificadora de oprobios. Pero, sobre todo, nos afligimos con él.
Y nos afligimos con él porque somos residentes de una cárcel parecida, de una cárcel de la que no podemos escapar: no podemos dejar de ser nosotros mismos. Y esto es en gran parte, la tesis del libro.
Hamsun consigue de forma admirable nuestra adhesión al personaje, nuestra compasión por este ser tan infantil, tan inmaduro, tan inocente en su solitaria y menesterosa situación. Lo que no quita que también nos ponga un poquito nerviosos con sus inútiles arranques de quijotesca generosidad autocomplaciente, su idealismo, la visión romántica y brillante que tiene de sí mismo y que le aboca a la situación en la que vive y de cuya responsabilidad declina rabiosamente. Dan ganas de cogerle de los hombros y agitarlo para ver si se mueve dentro de él un poco los fundamentos de su masoquista inclinación a la culpa y al autocastigo, su capacidad mistificadora de oprobios. Pero, sobre todo, nos afligimos con él.
Y nos afligimos con él porque somos residentes de una cárcel parecida, de una cárcel de la que no podemos escapar: no podemos dejar de ser nosotros mismos. Y esto es en gran parte, la tesis del libro.
“La locura se apodera rabiosa de mi cerebro y yo se lo permito, soy muy consciente de que estoy sometido a influencias sobre las que no tengo ningún control�Estamos presos de nuestro temperamento, de nuestro carácter, de nuestras capacidades, de nuestros esquemas mentales, no siempre reconocibles, de nuestras pulsiones interiores, no siempre conscientes y, por tanto y a menudo, fuera de nuestro control. No siempre sabemos por qué sentimos lo que sentimos, por qué de repente cambia ese sentimiento, por qué nos arrepentimos tan pronto de reacciones que nos parecieron tan adecuadas en su momento, por qué reaccionamos de la manera que lo hacemos, de forma tan impropia, llegamos a pensar, de nosotros mismos. Como al protagonista sin nombre de la novela, parece que es el mero azar, la pura aleatoriedad mental, la que protagoniza en ocasiones nuestra psique. No controlamos nuestro destino. Nos engañamos, nos mentimos, nos justificamos. Pobres de nosotros.
“He hecho un intento de escribir� un libro sobre las delicadas oscilaciones de una vulnerable alma humana, sobre esa extraña vida de la mente, sobre los misterios de los nervios en un cuerpo consumido por el hambre.�
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Hambre.
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October 27, 2017
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P.E.
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Apr 17, 2020 04:08AM

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Un clásico, en efecto, y ya sabes lo que decía Calvino de los clásicos, esos libros que nunca terminan de decir lo que tienen que decir.

Gracias, ἀρχαῖο�. Tienes mucha razón. Algún día tendré tiempo para leer "La bendición de la tierra" o "Pan".


Muchas gracias, Hanneke.
Como seguro que no tienes apenas libros en mente que te gustaría leer, bien puedes volver a leer este.
Ahora en serio, no estaría mal volver a él, Hanneke, como he comentado más arriba, es de los que "nunca terminan de decir lo que tienen que decir".


Entiendo lo que me comentas. Yo también tengo autores que soy incapaz de leer por mi animadversión contra ellos. En este caso, debemos quedarnos con su primera época, la interesante, la que no tiene el tufo nazi.


No me extraña, JimZ, se come con apetito.
Gracias a ti.

Estaba pensando qué decir en la mía y, por primera vez, me he quedado sin palabras. Ese final me ha descolocado un poco.