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Un lugar soleado para gente sombría
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Nota real: 2.5
Como lector ávido y autor de historias de terror, era natural que tuviera a Mariana Enriquez en mi lista de pendientes. Todos mis conocidos me alentaban a leerla: "Es maravillosa, no lo vas a poder creer, te va a dejar sin palabras".
Admito que no me siento asombrado después de leer este libro. Los relatos no me asustaron y la prosa no me parece excepcional. Es más, creo que varios relatos deberían haber sido más trabajados.
Barajo dos posibilidades: que haya entrado con expectativas demasiado altas (después de todo, hay tantas entrevistas, artículos, reseñas elogiosas dando vueltas sobre Enriquez que uno puede creer que va a leer algo que va a cambiar para siempre tu manera de ver las cosas, y eso rara vez sucede) o bien, que no se trate del mejor libro de la autora. A fin de cuentas, todos los autores tienen libros mayores y menores.
Como suele suceder cuando mi gusto difiere del de la mayoría, no puedo hacer más que desarrollar los motivos por los cuales el libro no me impresionó tanto. Lo cierto es que la mayoría de los relatos no cumplen su propósito: no me asustaron. Quizás soy insensible, no sé. Pero voy a evaluarlos uno por uno y la nota general del libro será un promedio de todas las notas individuales:
-"Mis muertos triste": el primer relato del volumen es también el más controversial a mi gusto. Tiene lugar en un barrio depauperado del conurbano bonaerense, que si bien nunca es nombrado, el lector argentino podrá identificar sin problemas con La Matanza, Moreno, Florencio Varela, Quilmes, Lomas de Zamora... y la lista sigue. Lugares donde la delincuencia campa a sus anchas y periódicamente vemos en las noticias por robos, secuestros, asesinatos, tiroteos, etc. Lugares donde la policía es inoperante o corrupta y suele gobernar el mismo político desde hace 10, 20 o hasta 30 años.
El barrio se ve conmocionado, además de la inseguridad, por fantasmas que recrean sus muertes violentas. Para mi sorpresa, los fantasmas no persiguen a los delincuentes que los mataron, ni a los políticos que permitieron que todo se fuera al demonio, sino... ¡a los propios vecinos!
Así es: la protagonista del relato es una médica retirada que describe a sus vecinos con desdén, como una turbamulta violenta y fascista que discrimina a los delincuentes y desea lincharlos y destriparlos. La descripción de vecinos asediados por la delincuencia en el conurbano como fascistas me resulta chocante, francamente. Lo habitual en esos barrios es que los vecinos hagan marchas pidiendo más seguridad, no que formen escuadrones de la muerte.
Más chocante todavía porque la protagonista parece justificar la delincuencia en una instancia del relato ("Entiendo lo que pasa: cuando la miseria acecha en la forma en que acecha en mi país y en mi ciudad, si hay que recurrir a lo ilegal para sobrevivir, se recurre", dice) pero no tiene la menor simpatía, respeto, ni siquiera compasión, por sus propios vecinos (afirma, en una declaración despreciativa, que evaden impuestos como todo argentino de clase media). Además, se da a entender en otro tramo del relato que el odio que sienten los vecinos por los delincuentes tiene sus raíces en el racismo: se aclara que los vecinos son descendientes de inmigrantes europeos y los ladrones no.
Me produce un poco de irritación que un escritor de clase alta - y digo clase alta porque considerando el barrio donde vive en la capital y el éxito que ha cosechado, no me puedo imaginar que Enriquez sea de clase media o baja - demonice a la clase media que vive en un barrio dominado por el delito. Para que un lector extranjero se haga una idea, es como si un escritor mexicano retratara a los vecinos de un barrio dominado por narcos como fascistas por querer que los narcos se mueran. O decir que los habitantes de una colonia salvadoreña son fascistas por odiar a los pandilleros que les hacen la vida imposible. Al mismo tiempo, entiendo cómo este relato hace la delicia de un crítico de arte progre: plantea la remanida y cliché respuesta de apelar a la solidaridad y no demonizar al otro, al que es distinto (aunque te ponga un revólver en la cabeza). Cómodo de decir en un libro, difícil de hacer en la realidad.
Admito que tengo implicaciones personales con esto. En 2019, un familiar cercano que vivía en el conurbano, en una zona no muy diferente a la descripta en el relato, fue asesinado por un grupo de delincuentes, y nunca nadie fue arrestado ni condenado por ese crimen. A estas alturas, sé que quedará en la impunidad. Aclaro que no me convertí en un monstruo fascista, a pesar de ser blanco, ni salí a linchar criminales.
Por todo lo anterior-y porque repito, la aparición de unos fantasmas en un barrio así no asusta, lo que asusta es salir de casa cada mañana-le doy una sola estrella al relato.
-"Los pájaros de la noche": una estrella porque lisa y llanamente no entendí la historia. Si ustedes la entendieron, por favor explíquenmela.
-"La desgracia en la cara": aquí mejora el volumen. Un relato que creo que podría hacer referencia a las enfermedades hereditarias. Cuatro estrellas.
-"Julie": éste sí que está bueno, en particular por la ambiguedad en torno al personaje de Julie. ¿De verdad está loca, o sus afirmaciones son ciertas? Cinco estrellas.
-"Metamorfosis": una protagonista arrogante hace que le reinserten un bulto que se había extirpado del cuerpo. No sé cuál es la metáfora, pero si la hay, no la capté. Solo porque un personaje está perturbado, no significa que el relato sea perturbador. No me impresionó para nada. Una estrella.
-"Un lugar soleado para gente sombría": otro relato que no comprendo y tampoco me impresiona. La protagonista viaja a USA para cubrir la historia real de una chica que apareció muerta en un hotel tenebroso. Pero principalmente pareciera que se propone retratar a los ejércitos de drogadictos en las calles. ¿Tenía que irse a USA para eso? Aquí en Buenos Aires tenemos muchos. Una estrella.
-"Los himnos de las hienas": aquí de nuevo mejora el ritmo. El relato se merece cuatro estrellas.
-"Diferentes colores hechos de lágrimas": el relato tiene una interesante premisa, pero se desinfla un poco al final. Creo que le corresponden tres estrellas.
-"La mujer que sufre": de nuevo, mi principal crítica radica en que no es un relato de terror. No asusta para nada. Tres estrellas.
-"Cementerio de heladeras": este relato está mejor. Cuatro estrellas.
-"Un artista local": el planteo es interesante. Una pareja decide salir de vacaciones de la ciudad unos días y alojarse en un pueblo perdido en medio de la nada. La premisa daba para mucho, pero no se explica nada al final. Lisa y llanamente, no entendí la conclusión. Dos estrellas.
-"Ojos negros": el relato que cierra la colección adolece de los mismos defectos que el resto. No se entienden muchas cosas, no sabemos qué es el mal que persigue a los personajes, porqué los persigue, no entendemos casi nada. Con un poco más de desarrollo, hubiera sido mejor. Pero no lo tuvo. Tres estrellas.
Como lector ávido y autor de historias de terror, era natural que tuviera a Mariana Enriquez en mi lista de pendientes. Todos mis conocidos me alentaban a leerla: "Es maravillosa, no lo vas a poder creer, te va a dejar sin palabras".
Admito que no me siento asombrado después de leer este libro. Los relatos no me asustaron y la prosa no me parece excepcional. Es más, creo que varios relatos deberían haber sido más trabajados.
Barajo dos posibilidades: que haya entrado con expectativas demasiado altas (después de todo, hay tantas entrevistas, artículos, reseñas elogiosas dando vueltas sobre Enriquez que uno puede creer que va a leer algo que va a cambiar para siempre tu manera de ver las cosas, y eso rara vez sucede) o bien, que no se trate del mejor libro de la autora. A fin de cuentas, todos los autores tienen libros mayores y menores.
Como suele suceder cuando mi gusto difiere del de la mayoría, no puedo hacer más que desarrollar los motivos por los cuales el libro no me impresionó tanto. Lo cierto es que la mayoría de los relatos no cumplen su propósito: no me asustaron. Quizás soy insensible, no sé. Pero voy a evaluarlos uno por uno y la nota general del libro será un promedio de todas las notas individuales:
-"Mis muertos triste": el primer relato del volumen es también el más controversial a mi gusto. Tiene lugar en un barrio depauperado del conurbano bonaerense, que si bien nunca es nombrado, el lector argentino podrá identificar sin problemas con La Matanza, Moreno, Florencio Varela, Quilmes, Lomas de Zamora... y la lista sigue. Lugares donde la delincuencia campa a sus anchas y periódicamente vemos en las noticias por robos, secuestros, asesinatos, tiroteos, etc. Lugares donde la policía es inoperante o corrupta y suele gobernar el mismo político desde hace 10, 20 o hasta 30 años.
El barrio se ve conmocionado, además de la inseguridad, por fantasmas que recrean sus muertes violentas. Para mi sorpresa, los fantasmas no persiguen a los delincuentes que los mataron, ni a los políticos que permitieron que todo se fuera al demonio, sino... ¡a los propios vecinos!
Así es: la protagonista del relato es una médica retirada que describe a sus vecinos con desdén, como una turbamulta violenta y fascista que discrimina a los delincuentes y desea lincharlos y destriparlos. La descripción de vecinos asediados por la delincuencia en el conurbano como fascistas me resulta chocante, francamente. Lo habitual en esos barrios es que los vecinos hagan marchas pidiendo más seguridad, no que formen escuadrones de la muerte.
Más chocante todavía porque la protagonista parece justificar la delincuencia en una instancia del relato ("Entiendo lo que pasa: cuando la miseria acecha en la forma en que acecha en mi país y en mi ciudad, si hay que recurrir a lo ilegal para sobrevivir, se recurre", dice) pero no tiene la menor simpatía, respeto, ni siquiera compasión, por sus propios vecinos (afirma, en una declaración despreciativa, que evaden impuestos como todo argentino de clase media). Además, se da a entender en otro tramo del relato que el odio que sienten los vecinos por los delincuentes tiene sus raíces en el racismo: se aclara que los vecinos son descendientes de inmigrantes europeos y los ladrones no.
Me produce un poco de irritación que un escritor de clase alta - y digo clase alta porque considerando el barrio donde vive en la capital y el éxito que ha cosechado, no me puedo imaginar que Enriquez sea de clase media o baja - demonice a la clase media que vive en un barrio dominado por el delito. Para que un lector extranjero se haga una idea, es como si un escritor mexicano retratara a los vecinos de un barrio dominado por narcos como fascistas por querer que los narcos se mueran. O decir que los habitantes de una colonia salvadoreña son fascistas por odiar a los pandilleros que les hacen la vida imposible. Al mismo tiempo, entiendo cómo este relato hace la delicia de un crítico de arte progre: plantea la remanida y cliché respuesta de apelar a la solidaridad y no demonizar al otro, al que es distinto (aunque te ponga un revólver en la cabeza). Cómodo de decir en un libro, difícil de hacer en la realidad.
Admito que tengo implicaciones personales con esto. En 2019, un familiar cercano que vivía en el conurbano, en una zona no muy diferente a la descripta en el relato, fue asesinado por un grupo de delincuentes, y nunca nadie fue arrestado ni condenado por ese crimen. A estas alturas, sé que quedará en la impunidad. Aclaro que no me convertí en un monstruo fascista, a pesar de ser blanco, ni salí a linchar criminales.
Por todo lo anterior-y porque repito, la aparición de unos fantasmas en un barrio así no asusta, lo que asusta es salir de casa cada mañana-le doy una sola estrella al relato.
-"Los pájaros de la noche": una estrella porque lisa y llanamente no entendí la historia. Si ustedes la entendieron, por favor explíquenmela.
-"La desgracia en la cara": aquí mejora el volumen. Un relato que creo que podría hacer referencia a las enfermedades hereditarias. Cuatro estrellas.
-"Julie": éste sí que está bueno, en particular por la ambiguedad en torno al personaje de Julie. ¿De verdad está loca, o sus afirmaciones son ciertas? Cinco estrellas.
-"Metamorfosis": una protagonista arrogante hace que le reinserten un bulto que se había extirpado del cuerpo. No sé cuál es la metáfora, pero si la hay, no la capté. Solo porque un personaje está perturbado, no significa que el relato sea perturbador. No me impresionó para nada. Una estrella.
-"Un lugar soleado para gente sombría": otro relato que no comprendo y tampoco me impresiona. La protagonista viaja a USA para cubrir la historia real de una chica que apareció muerta en un hotel tenebroso. Pero principalmente pareciera que se propone retratar a los ejércitos de drogadictos en las calles. ¿Tenía que irse a USA para eso? Aquí en Buenos Aires tenemos muchos. Una estrella.
-"Los himnos de las hienas": aquí de nuevo mejora el ritmo. El relato se merece cuatro estrellas.
-"Diferentes colores hechos de lágrimas": el relato tiene una interesante premisa, pero se desinfla un poco al final. Creo que le corresponden tres estrellas.
-"La mujer que sufre": de nuevo, mi principal crítica radica en que no es un relato de terror. No asusta para nada. Tres estrellas.
-"Cementerio de heladeras": este relato está mejor. Cuatro estrellas.
-"Un artista local": el planteo es interesante. Una pareja decide salir de vacaciones de la ciudad unos días y alojarse en un pueblo perdido en medio de la nada. La premisa daba para mucho, pero no se explica nada al final. Lisa y llanamente, no entendí la conclusión. Dos estrellas.
-"Ojos negros": el relato que cierra la colección adolece de los mismos defectos que el resto. No se entienden muchas cosas, no sabemos qué es el mal que persigue a los personajes, porqué los persigue, no entendemos casi nada. Con un poco más de desarrollo, hubiera sido mejor. Pero no lo tuvo. Tres estrellas.
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Manupii
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Aug 03, 2024 04:16PM

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